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La Princesa Metaphysika
La Princesa Metaphysika

El libro que os traigo hoy es  “La princesa Metaphysika” de MarkusTiedemann. Una genial introducción a la historia de la Filosofía en el marco de un mundo fantástico. Este libro fue publicado en Alemania en 1999. En 2005 fue editado por la editorial Obelisco con gran éxito. Inmediatamente se publico una segunda edición. En la actualidad es un libro difícil de encontrar pero que compensara el esfuerzo. Esta obra es una lectura altamente recomendable.

Sinopsis

Algo va mal en el reino; el rey Huxley quiere obligar a todos sus súbdito a beber una misteriosa poción que les otorgaría la felicidad eterna pero su hija, la princesa Metaphysika, tiene serias dudas sobre el plan de su padre. Por ello decide reunir a los grandes sabios del reino y pedirles consejo. Por su parte, Platonicus-Kanticus es un joven curioso que vive feliz en su pequeño pueblo haciéndose preguntas sobre la vida. A su aldea llegará Kalle Max, emisario de la princesa, buscando a alguien que los represente y aconseje a Metaphysika; como heredero de dos de las familias más respetadas (los Platonicus y los Kanticus), Platonicus-Kanticus es elegido para acompañar a Kalle de vuelta al palacio real.

...continua llegint "La Princesa Metaphysika: un viaje fantástico por la filosofia"

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Reseña del Bhagavad Gita

Si alguien nos desafiara a demarcar con unos pocos textos la base documental de toda la India clásica, no nos aventuraríamos demasiado si respondiéramos que son tan sólo cuatro tratados que, cual fuente inspiratriz, nutren toda la cultura hindú posterior. En efecto, cuatro y tan sólo cuatro son las obras que cumplen tan egriega función: Los Vedas y los Upanishads, como baluartes de la doctrina filosófico religiosa, y el Ramayama y el Mahabharata, como bastiones de la épica hindú. Pues bien, formando una parte crucial, y como surgiendo del entramado del Mahabharata, aparece el Canto del Bienaventurado, traducción literal de la expresión sánscrita Bhagavad-Gita pero tambien traducido como Canto del Señor.
Es parte del texto épico Mahabhárata y consta de 700 versos. Su contenido es la conversación entre Krisna ―a quien los hinduistas consideran una encarnación de Visnú (mientras que los krisnaístas lo consideran el origen de Visnú) y su primo y amigo Aryuna en el campo de batalla en los instantes previos al inicio de la guerra de Kurukshetra. Respondiendo a la confusión y el dilema moral de Aryuna, Krisna explica a éste sus deberes como guerrero y príncipe, haciéndolo con ejemplos y analogías de doctrinas yóguicas y vedánticas.
Esto ha hecho que el Bhagavad-gītā sea considerado un resumen breve de las doctrinas hinduistas. Durante su discurso, Krisna revela su identidad como el ‘mismísimo Dios’ (suaiam Bhagaván), bendiciendo a Aryuna con una impresionante visión de su divina forma universal.
Se desconoce el autor del Bhagavad-gītā. La mayor parte de los libros de la literatura de la India son anónimos. El Mahabhárata (libro que contiene al Gītā) atribuye su autoría al mítico sabio Viasa.

Descripción de la edición de Consuelo Martin

El «Bhagavad Gita» (en sánscrito, «el canto del Señor») está considerado como la obra clásica y más importante de las escrituras hindúes. Sus setencientos versos, escritos hacia el 600a.C., sintetizan las principales filosofías y doctrinas de los vedas, constituyendo no sólo un libro de alto valor metafísico, sino además un manual para la vida en una síntesis de devoción y sabiduría que merece el título de revelación.
El 'Canto' o 'Gita' forma parte de la epopeya hindú del Mahabharata y literariamente se concreta en un diálogo entre el héroe Arjuna y el sabio Krishna sobre Dios y lo divino. La originalidad del libro sobre otros muchos textos filosóficos y teológicos es que presenta en diversos niveles sensoriales, racionales, intuitivos y contemplativos la concepción de lo absoluto o lo real visto desde diversos objetos relativos.
El 'Gita' no ha dejado de leerse en occidente desde la primera traducción de Ch. Wilkins en 1785 e interesó a filósofos como Hegel y Schopenhauer.
La presente edición de la profesora Consuelo Martín se basa en el texto original del Gita Press (Gorakhup, India) y presenta por primera vez en nuestra lengua los comentarios de Sankara, maestro del siglo VIII que salvó la filosofía védica en su pureza «no-dual», convencido de que comprender la raíz del deseo, la creencia en la separación, es terminar con el apego y alcanzar la libertad en lo infinito, el aliento de la unidad sin forma. La lectura del 'Gita;' puede ayudar a descubrir la verdad última, la identidad del ser como conciencia con la conciencia total de que, como en toda mística, en los textos védicos es liberación que incluye el vivir armónicamente entre los límites de lo relativo.

Pedro Miguel Lamet

Como conseguirlo

Desde estas líneas os recomiendo la edición de Consuelo Martín publicado por primera vez en 1997 en la editorial Trotta y que acualmente se encuentra en su 6ª edición y lo podeis comprar en la Llibreria Les Paraules:

Bhagavad Gita
Bhagavad Gita

Título: Bhagavad Gita

Autora: Consuelo Martin

Editorial: Trotta

Encuadernación: Rústica con solapa

Páginas: 334

Precio: 24€

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Sobre "El arte de vivir"

Jiddu Krishnamurti
Educar en el sentido real de la palabra, no comunicar datos matemáticos o geográficos de maestro a alumno, sino más bien impulsar un cambio en la mente al impartir estas materias. Eso significa que deben ser extremadamente críticos, deben aprender a no aceptar nunca lo que no ven con claridad por sí mismos y a no repetir lo que dicen otros.

El libro "El arte de vivir" se encuentra dividido en dos partes, cada una de ellas a su vez dividida en capítulos. En cada capítulo el autor expone un enunciado sobre el cuál sus interlocutores preguntan y el maestro contesta.

"El arte de vivir" va dirigido especialmente a los jóvenes y en el cuál Jiddu Krishnamurti expone una filosofia práctica, una pedagogia, de la educación que tiene poco que ver con las propuestas corrientes en nuestras escuelas y colegios:

"La enseñanza no consiste tan sólo en impartir información , sino que es el cultivo de una mente inquisitiva"

Jiddu Krishnamurti nos dice que para salir de las ansiedades, conflictos y frustraciones en que estamos atrapados debe ocurrir una revolución pero no social ni política, ni con teorías que al final resultan inútiles sino con una transformación radical en la mente, algo que sólo puede ocurrir con una educación correcta orientada al total desarrollo del ser humano. Una revolución que ha de ocurrir en la totalidad de la mente y no sólo en el pensamiento, ya que el pensamiento es sólo el resultado.

Antes que nada, examinemos una cita del comiento de la Parte I Capítulo 1 de "El arte de vivir" dónde J. Krishnamurti  señala, con gran sabiduría, cuál debe ser el fin de la escolarización tanto en occidente como en oriente, y remece los cimientos de la educación en su totalidad:

“No sé si alguna vez nos hemos preguntado qué significa la educación. Por qué vamos a la escuela, por qué aprendemos múltiples materias, por qué aprobamos exámenes y competimos unos con otros por lograr mejores calificaciones. ¿Qué sentido tiene toda esta llamada educación y qué es lo que implica? Es verdaderamente una pregunta muy importante, no sólo para los estudiantes sino también para los padres, para los maestros y para todos aquellos que aman esta tierra. ¿Por qué pasamos por el esfuerzo de recibir educación? ¿Es meramente con el fin de aprobar algunos exámenes y obtener un empleo? ¿O la educación tiene como función la de prepararnos, mientras somos jóvenes, para comprender el proceso total de la vida? Es necesario tener un trabajo y ganarse la propia subsistencia, ¿pero eso es todo? ¿Se nos educa solamente para eso? Por cierto que la vida no es tan sólo un empleo, una ocupación; la vida es algo extraordinariamente amplio y profundo, es un gran misterio, un reino inmenso en el que funcionamos como seres humanos. Si nos preparamos tan sólo para ganarnos la subsistencia, perderemos todo el sentido de la vida; y comprender la vida es mucho más importante que prepararnos meramente para los exámenes y volvernos muy diestros en matemática, física o lo que fuere.
Por consiguiente, tanto si somos maestros como estudiantes, ¿no es fundamental que nos preguntemos por qué educamos o se nos educa? ¿Y qué significado tiene la vida? ¿No es la vida algo extraordinario? Los pájaros, las flores, los árboles vigorosos, los cielos, las estrellas, los ríos y los peces que contienen... todo esto es la vida. La vida es el pobre y el rico; es la constante batalla entre grupos, razas y naciones; la vida es meditación; la vida es lo que llamamos religión, y es también las sutiles, ocultas cosas de la mente - las envidias, las ambiciones, las pasiones, los temores, los logros y las ansiedades. Todo esto y mucho más es la vida. Pero nosotros generalmente nos preparamos para entender un pequeño rincón de ella. Aprobamos algunos exámenes, encontramos un empleo, nos casamos, tenemos hijos, y después nos volvemos más y más como maquinas. Seguimos temerosos, ansiosos, asustados de la vida. ¿Es, pues, propósito de la educación ayudarnos a comprender el proceso total de la vida, o sólo consiste en prepararnos para una vocación, para el mejor empleo que podamos obtener?
¿Qué va a ocurrir con todos nosotros cuando crezcamos para ser hombres y mujeres? ¿Alguna vez se han preguntado que van a hacer cuando crezcan? Con toda probabilidad se casarán y, antes de que sepan dónde se encuentran, serán madres y padres; y después estarán amarrados a un empleo, o a la cocina, y allí se Irán marchitando gradualmente. ¿Es esto todo lo que va a ser la vida de ustedes? ¿Se han formulado alguna vez esta pregunta? ¿No deberían formulársela? Si pertenecen a una familia rica, puede que ya tengan asegurada una posición muy buena, que el padre de ustedes les proporcione un empleo confortable, o que tengan un casamiento adinerado; pero van a declinar, a deteriorarse. ¿Entienden?
Ciertamente, la educación no tiene sentido a menos que les ayude a comprender la vasta extensión de la vida con todas sus sutilezas, con sus dolores y sus alegrías, con su extraordinaria belleza. Podrán lograr títulos académicos, podrán tener una serie de siglas después del apellido y obtener un puesto muy bueno, pero ¿después qué? ¿Cuál es el sentido de todo esto si en el proceso la mente se embota, se fatiga, se vuelve estúpida? Por lo tanto, mientras son jóvenes, ¿no tendrían que aspirar a descubrir qué es la vida en su totalidad? ¿Y acaso no es el verdadero propósito de la educación cultivar en ustedes la inteligencia que tratará de hallar la respuesta a todos estos problemas? ¿Saben qué es la inteligencia? Es, sin duda, la capacidad de pensar libremente, sin miedo, sin fórmula alguna, de modo que puedan comenzar a descubrir por sí mismos aquello que es real, verdadero; pero si están atemorizados jamás serán inteligentes. Cualquier forma de ambición, espiritual o mundana, engendra ansiedad, temor; por lo tanto, la ambición no ayuda a producir una mente clara, sencilla, directa y, en consecuencia, inteligente.
¿Saben?, es realmente muy importante que, mientras son jóvenes, vivan en un ambiente donde no exista el temor. Casi todos nosotros, a medida que envejecemos, nos volvemos temerosos de vivir, de perder un empleo; temerosos de la tradición, de lo que pueda decir de nosotros el vecino, o nuestra esposa o marido, temerosos de la muerte. La mayoría de nosotros tiene miedo, en una forma u otra; y donde hay miedo no hay inteligencia. Y, ¿no es posible para todos nosotros, mientras somos jóvenes, estar en un ambiente donde no haya temor sino más bien una atmósfera de libertad, libertad no sólo para hacer lo que nos plazca, sino para comprender todo el proceso del vivir? La vida es realmente muy bella, no es la cosa fea en que la hemos convertido; y sólo podremos apreciar su riqueza, su profundidad, su extraordinaria belleza, cuando nos rebelemos contra todo - contra la religión organizada, contra la tradición, contra la presente sociedad corrupta - de modo que, como seres humanos, podamos descubrir por nosotros mismos lo que es verdadero. No imitar, sino descubrir, eso es la educación, ¿no es así? Es muy fácil ajustarse a lo que les dicen sus padres, sus maestros o la sociedad.”
Esta larga cita, con palabras sensatas y sabias, es necesaria para precisar el tema de que trata  "El arte de vivir", libro que todo pedagogo, todo estudiante de educación debería conocer, porque sitúa a la enseñanza en su justa dimensión: el ser humano, su destino y su sentido de la vida. J. Krishnamurti nos habla sin prejuicios, en el tono universal propio de un humanista.
Como podemos aprender de las palabras del sabio educador, es importante al hablar de educación ponernos de acuerdo primero que nada sobre los fines que ésta tiene, de otro modo confundiremos los argumentos y el discurso pedagógico aparecerá a tanto a los  extraños como a los hombres de gobierno como ambiguo, acientífico e inapropiado. Y es lo que ocurre en los múltiples conflictos que encontramos en cualquiera sociedad que no se pone de acuerdo al respecto. Ningún gobierno al parecer tiene claro este problema de contar con una anomia en los planes de estudio y en los programas respectivos. Nadie puede responder, en las costosas, aburridas e incompetentes burocracias educativas a las preguntas clave de Krishnamurti: "¿Para qué enseñamos y qué esperamos lograr con esa enseñanza?"
Dice también J. Krishnamurti:
“Ciertamente, la educación no tiene sentido a menos que les ayude a comprender la vasta extensión de la vida con todas sus sutilezas, con sus dolores y sus alegrías, con su extraordinaria belleza. Podrán lograr títulos académicos, podrán tener una serie de siglas después del apellido y obtener un puesto muy bueno, pero ¿después qué? ¿Cuál es el sentido de todo esto si en el proceso la mente se embota, se fatiga, se vuelve estúpida? Por lo tanto, mientras son jóvenes, ¿no tendrían que aspirar a descubrir qué es la vida en su totalidad? ¿Y acaso no es el verdadero propósito de la educación cultivar en ustedes la inteligencia que tratará de hallar la respuesta a todos estos problemas? ¿Saben qué es la inteligencia? Es, sin duda, la capacidad de pensar libremente, sin miedo, sin fórmula alguna, de modo que puedan comenzar a descubrir por sí mismos aquello que es real, verdadero; pero si están atemorizados jamás serán inteligentes. Cualquier forma de ambición, espiritual o mundana, engendra ansiedad, temor; por lo tanto, la ambición no ayuda a producir una mente clara, sencilla, directa y, en consecuencia, inteligente”.
La educación –y esto no lo saben los políticos- es un asunto serio que debe llevarse con sabiduría y sensatez. Si según dicen todos los gobiernos, la educación es tremendamente importante para el país, ¿Por qué son tan incapaces de hacer bien las cosas?
"El arte de vivir" se cierra con la siguientes reflexión de J. Krishnamurti:
"Pienso, pues, que una verdadera escuela debe traer una bendición al mundo merced a sus estudiantes. Porque el mundo necesita una bendición, se encuentra en un estado terrible; y la bendición podrá venir sólo cuando nosotros, como individuos, no estemos buscando el poder, no estemos tratando de satisfacer nuestras ambiciones personales, sino que tengamos una clara comprensión de los inmensos problemas con los que todos estamos enfrentados. Esto requiere una gran inteligencia, la cual implica, en realidad, una mente que no piensa de acuerdo con ningún patrón particular, sino que es libre en sí misma y, por lo tanto, tiene la capacidad de ver lo que es verdadero y dejar de lado lo que es falso."

Breve apunte sobre el autor

Jiddu Krishnamurti era una persona excepcional, no solamente por el valor que tiene su filosofía de la , en donde hay universales, como la búsqueda de la verdad, pero sin necesidad de ninguna autoridad o guía; la meditación considerada como un silencio del cerebro, el rechazo a la "sacerdotización" de su labor de divulgación, la declaración en que rechaza a la religión: La verdad es una tierra sin senderos a la cual resulta imposible aproximarse mediante ninguna religión, filosofía o secta convencional; su rechazo a ser gurú o maestro de otros, la necesidad de transformar a la consciencia individual, su no intención de actuar  para cambiar a la sociedad , sino al individuo en particular. Otra característica es la universalidad del discurso, pues era para ser humano, sin distinción de raza o de religión. Finalmente, su discurso era el de un educador que no obliga a seguir su pensamiento, sino que abre el conocimiento e incita al aprendizaje y a la internalización de una filosofía de vida propia, basada en unos cuantos principios éticos.

Dónde comprarlo

Este libro lo podeís encontrar en la Llibreria Les Paraules o en su página web:

Portada de El arte de vivir
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