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"Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas Ngong..."

Con esta archiconocida frase comienza este libro cuyo título comercial actual es Memorías de África pero que su título siempre ha sido Lejos de África.

Karen Dinesen en su granja de África
Karen Dinesen en su granja de África

La autora de Memorias de África

Naturalmente, si se nace en el seno de una aristocrática familia danesa en 1885, si su sensibilidad la anima a estudiar literatura en Oxford y arte en Roma, París y Copenhague, si decide casarse con su primo el barón Bror Blixen-Finecke y si finalmente el barón y la baronesa deciden trasladar su residencia a las colonias británicas de África oriental (actualmente Kenia), en donde deciden dedicarse al cultivo y comercialización del café, resulta evidente que estamos hablando de alguien que se sale de la norma. Tal es el caso de Karen Blixen, nombre real de quien decidiría firmar sus obras literarias con distintos seudónimos, de los que el más popular fue sin duda el de Isak Dinesen, nombre con el que publicó su primer libro, Siete cuentos góticos (1934), escrito en inglés y con el que consiguió fama mundial. Tres años más tarde, en 1937, publicaría Lejos de África (Memorias de África), un conjunto de recuerdos de la larga etapa en Kenia y en el que con su sutil y elegante prosa, su impecable sentido del humor y su fascinación por la sencillez del estilo de vida que descubrió en África no puede evitar la melancolía que le produce abandonar un paisaje inolvidable en el que además conoció y vivió el gran amor de su vida con el oficial y cazador británico Denys Finch Hatton.

El libro

Un cliente me pidió hace un tiempo este libro. Me costo localizar ejemplares dado que en estos momentos se encuentra agotado. Yo conseguí algunos de la edición de Alfaguara de 2011 y no me he podido resistir a releerlo y escribir estas líneas.

Si nos acercamos al libro con la película homónima en la mente y pensando en una historia de amor entre Meryl Streep y Robert Redford vamos a quedarnos decepcionados. En este sentido la portada del libro editado por Alfaguara puede considerarse una "estafa". El libro no es una novela, no narra una historia cronológica, no cuenta una historia de amor. Dicho esto lo que sí es: un libro de memorias, de recuerdos, de vivencias, de paisajes que no siguen un modelo cronológico y sobre todo la fotografía de un tiempo, unas gentes y unos paisajes.

Como todos los libros inmortales, éste de Karen Blixen (Isak Dinesen) lo es desde la primera línea. Los recuerdos africanos de la danesa Karen Blixen, de soltera Karen Christentze Dinesen nos deslumbran en Memorias de Africa. Aventurera colonial, Isak Dinesen, va a adquirir con la fortuna familiar una plantación de café en Kenia, no lejos de la capital, Nairobi. Estamos en el año 1912 y una mujer no puede andar por el mundo sin un marido, de modo que Isak Dinesen pacta casarse con el barón Bror Blixen, a quien no ama. La boda se celebrará en Mombasa recién llegada Karen Dinesen al Africa británica para convertirse en la baronesa Blixen. El matrimonio se saldó pronto con una enfermedad venérea que arrastrará la escritora durante toda su vida, lo que no fue obstáculo para que entrase en escena el explorador inglés Denys Finch-Hatton, que moriría trágicamente. Con Finch-Hatton compartirá Dinesen además de la pasión, en la tradición oral del continente negro y para él inventará muchas de sus historias. «Denys, que vivía principalmente a través del oído, prefería escuchar un cuento a leerlo; cuando llegaba a la granja me preguntaba: ¿Tienes algún cuento?», escribirá en sus memorias. Durante los últimos años en Dinamarca, en la casa familiar de Rungstedllund, conservaba en su cuarto un mapa de la granja de Ngong Hills y una fotografía de su amor muerto, Finch-Hatton. Todas las noches miraba el mapa y la fotografía, abría la puerta del jardín que daba al sur y se quedaba allí quieta, de regreso a África.

Con esta novela pasa como con otras muchas, que es imposible desligar el libro de la película tan magistralmente interpretada por Robert Redford y Meryl Streep. Seguramente habrá más personas que han visto el film que las que han leído el libro.

Dentro de las páginas de este libro, recordad que yo no la considero novela, nos vamos a encontrar con una protagonista con mayúsculas. Es una mujer independiente (que viaja sola a miles de kilómetros de su país), sobria (y lo demuestra cuando se divorcia de su marido), tenaz (saca adelante la granja sin ayuda), audaz, resuelta y hasta temeraria. Una dama afectuosa con los más necesitados a quien poco o nada importa las normas sociales si ellas conllevan la humillación. Que respeta el entorno en que vive. Una mujer que ama África y a sus habitantes por encima de todo.

Los personajes masculinos no tienen tanta relevancia como el de la protagonista. Porque giran a su alrededor, viven para alimentar la elegancia, la bondad y la bravura de esta mujer. En la película, por descontado, se nos regala un hombre duro pero encantador, atrevido, con arrestos, que consigue enamorar a Karen y termina siendo el verdadero amor de su vida. Pero incluso así, el centro de la historia es ella y sólo ella.

Sean quienes fueran los personajes y sus circunstancias, votemos o no por la historia que nos muestra la película, creamos o no que lo que cuenta la autora es totalmente verídico, es una novela de obligada lectura si alguna vez habéis soñado con África, con sus paisajes, sus ríos y lagos, su tierra candente y agrietada, sus mágicos amaneceres y sus prodigiosos atardeceres, con el susurro del viento o el rugir de las bestias, tenéis que leer este libro. Y ver la película, por supuesto. Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Y aunque muchos de nosotros, porque amamos la lectura, no estamos del todo de acuerdo, aquí es cierto.

Como conseguir el libro:

 

 

 

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No-Dualidad y vida cotidiana.

Enrique Martínez Lozano es un autor que he descubierto por consejo de una cliente que me lo definió como un cura diferente. Y ciertamente lo es, no es fácil encontrarse en la actual religión católica con un religioso que se exprese en unos términos tan claros de no dualidad aunque entre los místicos cristianos podemos encontrarlos. De todas formas lo de cura no estoy seguro que lo sea, su propia web, su editorial (propiedad de la Conferencia Episcopal), no-dual.info y otras entidades religiosas cuándo lo citan no hacen mención a su sacerdocio. Dicha mención si la he encontrado en el siguiente blog crítico, no tanto con lo que dice como con su actitud en relación a la jerarquía eclesiástica:

De todas formas lo importante son los hechos y yo me he de limitar a lo que le he leído. En esta ocasión traígo el libro que le he podido leer y que yo creo es muy recomendable para todo buscador espiritual. El lenguaje es directo y sencillo nada recargado, ni especializado siendo facilmente comprensible y accesible para cualquier lector.

Siguiendo el siguiente enlace  podéis leer un fragmento esclarecedor de su libro La dicha de SER:

Sinopsis del libro:

Sepámoslo o no, consciente o inconscientemente, en todo lo que hacemos y en todo lo que dejamos de hacer, los seres humanos vamos buscando la felicidad. Estamos programados para ello. A su vez, nuestra tarea más noble consiste en liberar del sufrimiento a los demás y ayudarles a ser felices.

Sin embargo, con demasiada frecuencia, lo que nos ocurre es que erramos el camino, con lo que, no solo nos alejamos de la meta anhelada, sino que prolongamos e intensificamos el sufrimiento propio y ajeno.

La única salida pasa por la sabiduría, que no tiene que ver necesariamente con la erudición, sino con aquel saber sabroso que nace de saborear el secreto de la Vida y que nos regala la comprensión de nuestra verdadera identidad. Eso requiere, por nuestra parte, aprender a pasar de la razón al “conocimiento silencioso” (o trans-racional), de las creencias a la certeza, de la idea de separación a la experiencia de no-dualidad, de la confusión mental a la luminosidad consciente. En definitiva, se trata de acallar la mente y poner consciencia en todo lo que nos ocurre.

Eso es vivir con sabiduría. Y ahí se encuentra la clave de nuestra liberación y de nuestra felicidad: la dicha de ser. Porque, en último término, sabiduría y felicidad son la misma cosa.

Si es de vuestro interés podreis encontrar su libro en la Llibreria Les Paraules de Benetússer:

La dicha de ser
La dicha de ser

La dicha de ser. Editorial Desclée de Brouwer.2016

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Sobre "El arte de vivir"

Jiddu Krishnamurti
Educar en el sentido real de la palabra, no comunicar datos matemáticos o geográficos de maestro a alumno, sino más bien impulsar un cambio en la mente al impartir estas materias. Eso significa que deben ser extremadamente críticos, deben aprender a no aceptar nunca lo que no ven con claridad por sí mismos y a no repetir lo que dicen otros.

El libro "El arte de vivir" se encuentra dividido en dos partes, cada una de ellas a su vez dividida en capítulos. En cada capítulo el autor expone un enunciado sobre el cuál sus interlocutores preguntan y el maestro contesta.

"El arte de vivir" va dirigido especialmente a los jóvenes y en el cuál Jiddu Krishnamurti expone una filosofia práctica, una pedagogia, de la educación que tiene poco que ver con las propuestas corrientes en nuestras escuelas y colegios:

"La enseñanza no consiste tan sólo en impartir información , sino que es el cultivo de una mente inquisitiva"

Jiddu Krishnamurti nos dice que para salir de las ansiedades, conflictos y frustraciones en que estamos atrapados debe ocurrir una revolución pero no social ni política, ni con teorías que al final resultan inútiles sino con una transformación radical en la mente, algo que sólo puede ocurrir con una educación correcta orientada al total desarrollo del ser humano. Una revolución que ha de ocurrir en la totalidad de la mente y no sólo en el pensamiento, ya que el pensamiento es sólo el resultado.

Antes que nada, examinemos una cita del comiento de la Parte I Capítulo 1 de "El arte de vivir" dónde J. Krishnamurti  señala, con gran sabiduría, cuál debe ser el fin de la escolarización tanto en occidente como en oriente, y remece los cimientos de la educación en su totalidad:

“No sé si alguna vez nos hemos preguntado qué significa la educación. Por qué vamos a la escuela, por qué aprendemos múltiples materias, por qué aprobamos exámenes y competimos unos con otros por lograr mejores calificaciones. ¿Qué sentido tiene toda esta llamada educación y qué es lo que implica? Es verdaderamente una pregunta muy importante, no sólo para los estudiantes sino también para los padres, para los maestros y para todos aquellos que aman esta tierra. ¿Por qué pasamos por el esfuerzo de recibir educación? ¿Es meramente con el fin de aprobar algunos exámenes y obtener un empleo? ¿O la educación tiene como función la de prepararnos, mientras somos jóvenes, para comprender el proceso total de la vida? Es necesario tener un trabajo y ganarse la propia subsistencia, ¿pero eso es todo? ¿Se nos educa solamente para eso? Por cierto que la vida no es tan sólo un empleo, una ocupación; la vida es algo extraordinariamente amplio y profundo, es un gran misterio, un reino inmenso en el que funcionamos como seres humanos. Si nos preparamos tan sólo para ganarnos la subsistencia, perderemos todo el sentido de la vida; y comprender la vida es mucho más importante que prepararnos meramente para los exámenes y volvernos muy diestros en matemática, física o lo que fuere.
Por consiguiente, tanto si somos maestros como estudiantes, ¿no es fundamental que nos preguntemos por qué educamos o se nos educa? ¿Y qué significado tiene la vida? ¿No es la vida algo extraordinario? Los pájaros, las flores, los árboles vigorosos, los cielos, las estrellas, los ríos y los peces que contienen... todo esto es la vida. La vida es el pobre y el rico; es la constante batalla entre grupos, razas y naciones; la vida es meditación; la vida es lo que llamamos religión, y es también las sutiles, ocultas cosas de la mente - las envidias, las ambiciones, las pasiones, los temores, los logros y las ansiedades. Todo esto y mucho más es la vida. Pero nosotros generalmente nos preparamos para entender un pequeño rincón de ella. Aprobamos algunos exámenes, encontramos un empleo, nos casamos, tenemos hijos, y después nos volvemos más y más como maquinas. Seguimos temerosos, ansiosos, asustados de la vida. ¿Es, pues, propósito de la educación ayudarnos a comprender el proceso total de la vida, o sólo consiste en prepararnos para una vocación, para el mejor empleo que podamos obtener?
¿Qué va a ocurrir con todos nosotros cuando crezcamos para ser hombres y mujeres? ¿Alguna vez se han preguntado que van a hacer cuando crezcan? Con toda probabilidad se casarán y, antes de que sepan dónde se encuentran, serán madres y padres; y después estarán amarrados a un empleo, o a la cocina, y allí se Irán marchitando gradualmente. ¿Es esto todo lo que va a ser la vida de ustedes? ¿Se han formulado alguna vez esta pregunta? ¿No deberían formulársela? Si pertenecen a una familia rica, puede que ya tengan asegurada una posición muy buena, que el padre de ustedes les proporcione un empleo confortable, o que tengan un casamiento adinerado; pero van a declinar, a deteriorarse. ¿Entienden?
Ciertamente, la educación no tiene sentido a menos que les ayude a comprender la vasta extensión de la vida con todas sus sutilezas, con sus dolores y sus alegrías, con su extraordinaria belleza. Podrán lograr títulos académicos, podrán tener una serie de siglas después del apellido y obtener un puesto muy bueno, pero ¿después qué? ¿Cuál es el sentido de todo esto si en el proceso la mente se embota, se fatiga, se vuelve estúpida? Por lo tanto, mientras son jóvenes, ¿no tendrían que aspirar a descubrir qué es la vida en su totalidad? ¿Y acaso no es el verdadero propósito de la educación cultivar en ustedes la inteligencia que tratará de hallar la respuesta a todos estos problemas? ¿Saben qué es la inteligencia? Es, sin duda, la capacidad de pensar libremente, sin miedo, sin fórmula alguna, de modo que puedan comenzar a descubrir por sí mismos aquello que es real, verdadero; pero si están atemorizados jamás serán inteligentes. Cualquier forma de ambición, espiritual o mundana, engendra ansiedad, temor; por lo tanto, la ambición no ayuda a producir una mente clara, sencilla, directa y, en consecuencia, inteligente.
¿Saben?, es realmente muy importante que, mientras son jóvenes, vivan en un ambiente donde no exista el temor. Casi todos nosotros, a medida que envejecemos, nos volvemos temerosos de vivir, de perder un empleo; temerosos de la tradición, de lo que pueda decir de nosotros el vecino, o nuestra esposa o marido, temerosos de la muerte. La mayoría de nosotros tiene miedo, en una forma u otra; y donde hay miedo no hay inteligencia. Y, ¿no es posible para todos nosotros, mientras somos jóvenes, estar en un ambiente donde no haya temor sino más bien una atmósfera de libertad, libertad no sólo para hacer lo que nos plazca, sino para comprender todo el proceso del vivir? La vida es realmente muy bella, no es la cosa fea en que la hemos convertido; y sólo podremos apreciar su riqueza, su profundidad, su extraordinaria belleza, cuando nos rebelemos contra todo - contra la religión organizada, contra la tradición, contra la presente sociedad corrupta - de modo que, como seres humanos, podamos descubrir por nosotros mismos lo que es verdadero. No imitar, sino descubrir, eso es la educación, ¿no es así? Es muy fácil ajustarse a lo que les dicen sus padres, sus maestros o la sociedad.”
Esta larga cita, con palabras sensatas y sabias, es necesaria para precisar el tema de que trata  "El arte de vivir", libro que todo pedagogo, todo estudiante de educación debería conocer, porque sitúa a la enseñanza en su justa dimensión: el ser humano, su destino y su sentido de la vida. J. Krishnamurti nos habla sin prejuicios, en el tono universal propio de un humanista.
Como podemos aprender de las palabras del sabio educador, es importante al hablar de educación ponernos de acuerdo primero que nada sobre los fines que ésta tiene, de otro modo confundiremos los argumentos y el discurso pedagógico aparecerá a tanto a los  extraños como a los hombres de gobierno como ambiguo, acientífico e inapropiado. Y es lo que ocurre en los múltiples conflictos que encontramos en cualquiera sociedad que no se pone de acuerdo al respecto. Ningún gobierno al parecer tiene claro este problema de contar con una anomia en los planes de estudio y en los programas respectivos. Nadie puede responder, en las costosas, aburridas e incompetentes burocracias educativas a las preguntas clave de Krishnamurti: "¿Para qué enseñamos y qué esperamos lograr con esa enseñanza?"
Dice también J. Krishnamurti:
“Ciertamente, la educación no tiene sentido a menos que les ayude a comprender la vasta extensión de la vida con todas sus sutilezas, con sus dolores y sus alegrías, con su extraordinaria belleza. Podrán lograr títulos académicos, podrán tener una serie de siglas después del apellido y obtener un puesto muy bueno, pero ¿después qué? ¿Cuál es el sentido de todo esto si en el proceso la mente se embota, se fatiga, se vuelve estúpida? Por lo tanto, mientras son jóvenes, ¿no tendrían que aspirar a descubrir qué es la vida en su totalidad? ¿Y acaso no es el verdadero propósito de la educación cultivar en ustedes la inteligencia que tratará de hallar la respuesta a todos estos problemas? ¿Saben qué es la inteligencia? Es, sin duda, la capacidad de pensar libremente, sin miedo, sin fórmula alguna, de modo que puedan comenzar a descubrir por sí mismos aquello que es real, verdadero; pero si están atemorizados jamás serán inteligentes. Cualquier forma de ambición, espiritual o mundana, engendra ansiedad, temor; por lo tanto, la ambición no ayuda a producir una mente clara, sencilla, directa y, en consecuencia, inteligente”.
La educación –y esto no lo saben los políticos- es un asunto serio que debe llevarse con sabiduría y sensatez. Si según dicen todos los gobiernos, la educación es tremendamente importante para el país, ¿Por qué son tan incapaces de hacer bien las cosas?
"El arte de vivir" se cierra con la siguientes reflexión de J. Krishnamurti:
"Pienso, pues, que una verdadera escuela debe traer una bendición al mundo merced a sus estudiantes. Porque el mundo necesita una bendición, se encuentra en un estado terrible; y la bendición podrá venir sólo cuando nosotros, como individuos, no estemos buscando el poder, no estemos tratando de satisfacer nuestras ambiciones personales, sino que tengamos una clara comprensión de los inmensos problemas con los que todos estamos enfrentados. Esto requiere una gran inteligencia, la cual implica, en realidad, una mente que no piensa de acuerdo con ningún patrón particular, sino que es libre en sí misma y, por lo tanto, tiene la capacidad de ver lo que es verdadero y dejar de lado lo que es falso."

Breve apunte sobre el autor

Jiddu Krishnamurti era una persona excepcional, no solamente por el valor que tiene su filosofía de la , en donde hay universales, como la búsqueda de la verdad, pero sin necesidad de ninguna autoridad o guía; la meditación considerada como un silencio del cerebro, el rechazo a la "sacerdotización" de su labor de divulgación, la declaración en que rechaza a la religión: La verdad es una tierra sin senderos a la cual resulta imposible aproximarse mediante ninguna religión, filosofía o secta convencional; su rechazo a ser gurú o maestro de otros, la necesidad de transformar a la consciencia individual, su no intención de actuar  para cambiar a la sociedad , sino al individuo en particular. Otra característica es la universalidad del discurso, pues era para ser humano, sin distinción de raza o de religión. Finalmente, su discurso era el de un educador que no obliga a seguir su pensamiento, sino que abre el conocimiento e incita al aprendizaje y a la internalización de una filosofía de vida propia, basada en unos cuantos principios éticos.

Dónde comprarlo

Este libro lo podeís encontrar en la Llibreria Les Paraules o en su página web:

Portada de El arte de vivir
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